Cavernas de sal: el nuevo cuello de botella energético para los centros de datos de IA
Resumen del problema
La expansión masiva de centros de datos para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial ha puesto de manifiesto una limitación práctica: la disponibilidad de energía firme y flexible. Empresas como Google, Amazon, Microsoft y OpenAI requieren suministro eléctrico continuo con fiabilidad extrema —el sector habla de niveles del 99,999%—, y para garantizar respaldo a esa escala muchas compañías han vuelto la mirada hacia el almacenamiento subterráneo de gas en cavernas de sal.
Las cavernas de sal permiten inyecciones y extracciones de gas a alta frecuencia, algo que los yacimientos agotados no pueden ofrecer con la misma rapidez. Sin embargo, el despliegue de este tipo de almacenamiento es más lento de lo que demanda la carrera por la IA: según reportes, solo se ha planificado aproximadamente la mitad de la capacidad de almacenamiento que será necesaria. El desfase temporal y las vulnerabilidades geográficas abren un abanico de riesgos técnicos, económicos y regulatorios.
¿Por qué cavernas de sal?
Existen dos grandes opciones para almacenar gas: yacimientos agotados de petróleo y cavernas de sal. Los yacimientos agotados son más económicos para ciclos estacionales (inyectar en verano y extraer en invierno), pero son estructuralmente lentos. Las cavernas de sal, creadas mediante lixiviación —inyectando agua para disolver el mineral—, actúan como “pulmones” de alta presión que permiten inyectar y extraer gas con mucha mayor rapidez. Esa flexibilidad es crítica cuando la demanda cambia de forma no estacional y con picos repentinos, como ocurre con cargas críticas alimentadas por IA.
«El problema ya no es que le falten chips de Nvidia, sino que no hay suficientes enchufes» — Satya Nadella.
Proyectos y operadores del sector ya están escalando: Enbridge ha anunciado ampliaciones en instalaciones como Egan (Luisiana) y Moss Bluff (Texas); el Freeport Energy Storage Hub (FRESH) aspira a conectar hasta 17 gasoductos a un domo de sal para 2028; y empresas como Trinity Gas Storage han tomado decisiones de inversión para ampliar capacidad en el este de Texas. Aun así, los plazos de construcción suelen superar los cuatro años, un horizonte que choca con la urgencia del despliegue de IA.
Antecedentes y contexto
El fenómeno no es aislado. La demanda eléctrica de los centros de datos lleva años creciendo y la adopción masiva de grandes modelos generativos ha amplificado esa tendencia. Desde la perspectiva del sector energético, el almacenamiento de gas actúa como un amortiguador que estabiliza precios y garantiza suministro firme cuando las renovables no generan o los picos superan la capacidad disponible.
- En Estados Unidos la Costa del Golfo concentra infraestructura de gas y almacenamiento, pero también es especialmente vulnerable a huracanes y fenómenos extremos que pueden paralizar producción, transporte y exportación simultáneamente.
- En Europa se está revaluando el cierre de centrales de gas y carbón: algunas eléctricas exploran reconvertir plantas en centros de datos aprovechando su conexión a la red y accesos a agua e infraestructuras.
- China persigue estrategias distintas: subvencionando electricidad, construyendo grandes clústeres energéticos interiores y apostando por instalaciones alternativas como centros de datos submarinos.
Riesgos, implicaciones y consideraciones técnicas
El recurso a cavernas de sal como apoyo masivo a la IA plantea múltiples riesgos e implicaciones que técnicos y responsables deben evaluar con rigor:
- Dependencia y bloqueo tecnológico: la preferencia por gas flexible puede prolongar la dependencia de combustibles fósiles justo cuando hay compromisos públicos de descarbonización.
- Vulnerabilidad climática y geográfica: concentrar almacenamiento y generación en regiones expuestas a huracanes o eventos extremos incrementa riesgo sistémico.
- Volatilidad de precios: la insuficiente capacidad de almacenamiento amplifica picos de precio que se trasladan a consumidores y pueden encarecer la operación de centros de datos.
- Plazos y escalabilidad: la construcción de cavernas y hubs de interconexión tiene tiempos de ingeniería y permisos largos (varios años), incompatibles con la urgencia de algunos proyectos de IA.
- Impactos ambientales y regulatorios: la creación de cavernas por solución salina genera grandes volúmenes de salmuera que deben gestionarse, y puede implicar riesgos locales (gestión de residuos, afectación de acuíferos, subsidencia) que requieren evaluación ambiental y social.
«Esta demanda cambia drásticamente la economía del suministro» — Greg Ebel, CEO de Enbridge.
Análisis para profesionales: estrategias y recomendaciones
Para operadores de centros de datos, planificadores energéticos y reguladores, la evidencia sugiere que la respuesta no puede limitarse a apostar por más gas y cavernas de sal. Algunas recomendaciones prácticas:
- Diversificar fuentes de electricidad firme: explorar y acelerar inversiones en geotermia avanzada, así como en otras fuentes de energía “firmes” que no dependan de combustibles fósiles. La inversión reciente en compañías como Fervo Energy, con Google como inversor y cliente, es un ejemplo de búsqueda de alternativas.
- Colocación estratégica y redundancia: distribuir centros de datos geográficamente para evitar concentraciones en zonas climáticamente vulnerables y mejorar la resiliencia regional.
- Contratos de suministro firmes y hedging: negociar acuerdos de compra de energía (PPAs) y contratos de gas con cláusulas de resiliencia que incluyan almacenamiento y rutas alternativas.
- Optimización de la demanda: introducir controles de carga y programación flexible en los workloads que lo permitan, reduciendo picos no esenciales y ajustando calendarios de entrenamiento de modelos a ventanas con mayor disponibilidad.
- Planificación a largo plazo del almacenamiento: los responsables públicos deben acelerar permisos y planes de infraestructura para evitar el desfase entre demanda y capacidad de almacenamiento, incluyendo análisis coste-beneficio frente a inversiones en energías firmes.
- Evaluación ambiental rigurosa: integrar estudios sobre disposición de salmuera, riesgo de contaminación y posibles efectos geomecánicos antes de aprobar proyectos a gran escala.
Casos comparables y contexto global
Si bien Estados Unidos es hoy el epicentro de esta tensión entre IA y energía, otras regiones muestran soluciones distintas: Europa valora la reconversión de plantas y la utilización de infraestructura existente; China está fomentando subvenciones eléctricas y alternativas de infraestructura como centros submarinos. A escala macro, la lección recurrente es que la expansión de una industria digital de alto consumo energético requiere coordinación entre sector privado, reguladores y operadores de red para alinear plazos, capacidades y criterios de sostenibilidad.
Conclusión
La incorporación de cavernas de sal al mix de respaldo energético para centros de datos responde a una necesidad técnica real: ofrecer respuesta rápida y flexible a picos de demanda asociados a la IA. Pero la solución implica trade-offs importantes: dependencia continuada de gas, riesgos climáticos y ambientales, y un desfase entre la urgencia de los proyectos digitales y los plazos de la infraestructura energética.
Para mitigar esos riesgos es imprescindible diversificar las fuentes firmes de energía (incluyendo geotermia), planificar almacenamiento y redes con visión a largo plazo, y aplicar medidas de resiliencia operativa y contractual. Sin estas acciones coordinadas, el crecimiento de la IA podría topar no con falta de chips, sino con la geografía y la física del subsuelo.
Source: www.xataka.com



