Actores de amenazas apuntan a ShareFile, Nextcloud y OwnCloud para robar datos corporativos
Qué ha ocurrido
Un actor de amenazas conocido como Zestix ha comenzado a ofrecer para la venta datos corporativos supuestamente robados de decenas de empresas, tras lo que las evidencias apuntan a compromisos de instancias de intercambio de ficheros en la nube como ShareFile, Nextcloud y OwnCloud. Las filtraciones fueron detectadas por investigadores y reportadas públicamente, que indican que los datos provienen de accesos no autorizados a plataformas de archivos alojadas por las propias organizaciones o por proveedores.
Contexto y por qué importa
Los servicios de intercambio de archivos en la nube —tanto los gestionados por terceros como las instalaciones autohospedadas— contienen colecciones amplias de documentos sensibles: contratos, información financiera, datos de clientes, propiedad intelectual y credenciales. Cuando estos repositorios se ven comprometidos, el impacto puede abarcar pérdida de confidencialidad, interrupciones operativas y sanciones regulatorias.
En los últimos años el patrón de amenazas ha evolucionado hacia la exfiltración previa a la encriptación y la publicación de datos en foros o mercados clandestinos (técnicas de «doble extorsión»). Además, incidentes de alto perfil que afectaron soluciones de transferencia y almacenamiento han mostrado que vulnerabilidades no parcheadas, configuraciones erróneas y credenciales comprometidas siguen siendo vectores eficaces para los atacantes.
Análisis técnico y comentarios para profesionales
Para los equipos de seguridad y operaciones, el caso de Zestix ilustra varios puntos clave:
- Vectores probables: los atacantes que orientan servicios de archivos suelen aprovechar vulnerabilidades en el software, instancias expuestas a Internet con configuraciones por defecto, credenciales robadas o fuerza bruta, y elevación de privilegios a través de integraciones mal configuradas (por ejemplo, SSO o conectores de almacenamiento).
- Indicadores de compromiso (IOC): descargas masivas de ficheros, accesos desde direcciones IP inusuales o foráneas, picos en tráfico saliente, creación de cuentas administrativas no autorizadas, presencia de web shells, y registros que muestran operaciones de listados y compresión de directorios fuera de lo habitual.
- Detección y respuesta: monitorizar logs web (access/error), registros de auditoría de las aplicaciones, patrones de consumo de ancho de banda y eventos de autenticación fallida o anómala. Las búsquedas forenses deberían incluir rastreo de procesos relacionados con herramientas de exfiltración (curl, wget, rclone), horarios atípicos de acceso y correlación entre eventos en distintos sistemas.
Para los equipos de seguridad, la prioridad inmediata es identificar si existen instancias comprometidas, contener el acceso no autorizado y preservar evidencias antes de cualquier limpieza.
Casos comparables y tendencias relevantes
Si bien no todos los incidentes son idénticos, la comunidad de seguridad ha visto patrones repetidos: vulnerabilidades de días-cero o sin parchear en software de transferencia, credenciales filtradas y errores de configuración en instancias autohospedadas han sido causas recurrentes de grandes fugas de datos. En 2023 y años anteriores se observaron campañas masivas que aprovecharon fallos en soluciones de transferencia y sincronización para exfiltrar datos de múltiples víctimas en una sola oleada.
Además, el modelo de negocio de publicar o vender los datos en mercados clandestinos o foros (“data leak sites”) ha facilitado la presión sobre víctimas para pagar rescates o ha incrementado el riesgo reputacional al hacer públicos los detalles filtrados.
Riesgos e implicaciones
- Exposición de información sensible: documentos legales, datos personales de clientes/empleados, y secretos comerciales pueden difundirse públicamente o venderse a terceros.
- Impacto regulatorio y contractual: pérdida o fuga de datos personales puede desencadenar notificaciones a reguladores y sanciones según leyes de protección de datos; además pueden romperse acuerdos de confidencialidad con clientes o socios.
- Escalada y pivoting: un compromiso en un repositorio de archivos puede servir como trampolín para moverse lateralmente a otros sistemas, obtener credenciales adicionales o desplegar ransomware.
- Daño reputacional y financiero: la publicación de datos puede erosionar la confianza de clientes y socios, implicando costes de remediación, litigios y pérdida de negocio.
Recomendaciones prácticas y medidas defensivas
Las siguientes acciones están dirigidas a equipos técnicos y de gestión que gestionan servicios de intercambio de archivos o dependen de ellos:
- Inventario y visibilidad: identificar todas las instancias de ShareFile, Nextcloud, OwnCloud y otras soluciones (incluidas instalaciones autohospedadas y cuentas en la nube de terceros). Asegurar que cada instancia tenga un responsable y un proceso de mantenimiento documentado.
- Parches y hardening: aplicar parches y actualizaciones de seguridad de manera oportuna. Para instancias autohospedadas, seguir guías oficiales de hardening, desactivar módulos innecesarios y revisar extensiones de terceros antes de instalarlas.
- Autenticación fuerte: forzar MFA para todas las cuentas administrativas y para accesos remotos; utilizar SSO con políticas robustas y revisar periódicamente permisos de acceso y roles con principio de menor privilegio.
- Reducción de la exposición: minimizar la superficie pública expuesta: proteger interfaces administrativas detrás de VPNs o accesos restringidos por IP, y aplicar WAF/filtrado para mitigar intentos de explotación automatizados.
- Cifrado y gestión de claves: asegurar cifrado en tránsito (TLS) y en reposo, y controlar la gestión de claves y certificados.
- Monitorización y alerta: habilitar y retener logs de auditoría, integrar telemetría con SIEM y configurar alertas para actividades inusuales (descargas masivas, cambios de permisos, nuevas cuentas administrativas).
- Resiliencia y recuperación: mantener copias de seguridad offline/inmutables y probar planes de recuperación. Diseñar un plan de respuesta a incidentes que incluya aislamiento de sistemas comprometidos y notificación a stakeholders legales y regulatorios.
- Higiene de credenciales: rotación de credenciales, comprobaciones de credenciales filtradas y uso de gestores de contraseñas; bloquear accesos por terceros no verificados.
- Concienciación y procesos: formar a administradores y usuarios sobre riesgos (phishing, credenciales comprometidas) y establecer procedimientos para la incorporación/retirada de usuarios y accesos de terceros.
- Hunting y auditoría proactiva: realizar búsquedas proactivas de indicadores de compromiso, escaneos de vulnerabilidades y pruebas de penetración regulares en entornos que almacenan datos sensibles.
Conclusión
La campaña atribuida a Zestix subraya la persistente amenaza que suponen los ataques dirigidos a plataformas de intercambio de archivos. La combinación de software expuesto, configuraciones débiles y autenticación insuficiente sigue facilitando la exfiltración de datos. Para reducir el riesgo, las organizaciones deben priorizar visibilidad, parcheo, controles de acceso estrictos, monitorización continua y preparación de respuesta a incidentes. Asumir que un repositorio puede ser vulnerable y aplicar medidas de mitigación proactivas es, hoy en día, una necesidad operativa.
Source: www.bleepingcomputer.com



