Jetavanaramaya: la estupa de ladrillo que domina Anuradhapura desde hace 1.700 años
Descripción y cifras clave
En el corazón del recinto monumental de Anuradhapura, la antigua capital del norte central de Sri Lanka, se alza Jetavanaramaya, una estupa construida alrededor del año 301 e. c. cuya escala sigue sorprendiendo. Originalmente pudo alcanzar cerca de 122 metros de altura y se erigió con aproximadamente 93,3 millones de ladrillos de barro cocido. Tras siglos de derrumbes, abandono y restauraciones parciales, hoy la estructura alcanza alrededor de 71 metros, pero conserva el título de la mayor construcción de ladrillo conocida.
Jetavanaramaya formaba parte del complejo monástico Jetavana Vihara, diseñado para articular la vida religiosa en torno a una estupa monumental visible desde cualquier punto del recinto. En su interior se encontraron cofres relicarios y paneles de oro con representaciones de bodhisattvas, piezas hoy depositadas en el Museo Nacional de Colombo, que confirman su función tanto como contenedor de significado religioso como demostración de ambición técnica.
Contexto histórico y cultural: por qué importa
Anuradhapura es uno de los yacimientos budistas más sagrados y con mayor continuidad de uso en el mundo contemporáneo; la práctica religiosa y las peregrinaciones se mantienen vivas desde hace siglos. Jetavanaramaya no es solo una ruina: es un punto focal en una red cultural y religiosa que conectó Sri Lanka con la India y el resto del Índico durante la Antigüedad.
La decisión de construir una estupa de ladrillo a esa escala implicó logística, producción y organización social masivas. El hallazgo de hornos en la región apunta a una producción industrializada de ladrillos, lo que refleja niveles de planificación y especialización de mano de obra poco frecuentes. Asimismo, la colocación de reliquias en distintos niveles constructivos subraya la intención de crear un objeto sagrado y perdurable, destinado a marcar el paisaje religioso y político durante generaciones.
Ingeniería, conservación y análisis técnico
Desde la perspectiva de la ingeniería histórica, Jetavanaramaya plantea preguntas prácticas y metodológicas: ¿cómo se preparó la base y el lecho de cimentación para soportar un volumen tan inmenso de ladrillo? ¿qué mezcla de mortero se empleó y en qué grado contribuye hoy a la estabilidad o al deterioro? Los materiales cerámicos y las técnicas de unión determinan la durabilidad de una estructura de este tipo y requieren análisis específicos.
Para conservadores y arqueólogos prácticos, las herramientas y procedimientos recomendables incluyen:
- Inventariado y documentación digital de alta resolución (fotogrametría, LiDAR) para crear modelos 3D de referencia previos a cualquier intervención.
- Análisis físico-químicos de ladrillos y morteros (p. ej., difracción de rayos X, análisis petrográfico, análisis de sales) para identificar causas de degradación y formular compatibles materiales de consolidación.
- Monitoreo ambiental y estructural continuo: sensores de humedad, temperatura y desplazamiento para detectar procesos activos de deterioro.
- Intervenciones de conservación reversibles y mínimamente invasivas: consolidación puntual, drenaje del entorno para reducir la humedad de cimentación y control de vegetación invasora que agrava fracturas.
- Capacitación de mano de obra local en técnicas tradicionales y modernas de restauración, asegurando mantenimiento a largo plazo.
La durabilidad de una obra monumental de ladrillo depende tanto de la comprensión de sus materiales originales como de la implementación de estrategias sostenibles de conservación y gestión del entorno.
Comparaciones, precedentes y significado global
Cuando se completó, Jetavanaramaya figuró entre las mayores construcciones del mundo antiguo, solo por detrás de las pirámides de Guiza, según fuentes históricas. Su volumen fue tal que se registra una comparación histórica que indica que los ladrillos de la stupa bastarían para construir un muro de aproximadamente 30 cm de grosor y 3 metros de altura entre Londres y Edimburgo. Este tipo de comparaciones ayuda a situar la escala del proyecto frente a otros hitos monumentales conocidos.
A nivel regional, Jetavanaramaya representa el punto culminante de una tradición constructiva en Sri Lanka que luego derivó en otras proporciones y tipologías. En el contexto asiático más amplio, las grandes obras religiosas —desde las stupas del subcontinente indio hasta monumentos como Borobudur en Indonesia— comparten motivaciones similares: manifestar autoridad religiosa y política, coordinar mano de obra y consolidar redes de intercambio de savoir-faire.
Riesgos, implicaciones y recomendaciones prácticas
El principal riesgo para Jetavanaramaya es la confluencia de factores ambientales, biológicos, humanos y administrativos que aceleran la pérdida de integridad material. Entre ellos destacan:
- Fenómenos meteorológicos extremos y cambios en los regímenes de precipitación que afectan la humedad de la cimentación y la solubilidad de sales.
- Crecimiento de vegetación y raíces que desplazan piezas y facilitan la penetración de agua.
- Turismo masivo sin gestión de cargas y recorridos, que puede acelerar el desgaste físico y crear presión sobre infraestructuras de soporte.
- Falta de recursos técnicos y financieros sostenibles destinados a conservación a largo plazo.
Recomendaciones accionables para administraciones patrimoniales y equipos técnicos:
- Implementar un plan maestro de conservación que priorice intervenciones basadas en riesgo y costo-beneficio, con cronograma multianual y fuentes de financiación identificadas.
- Adoptar soluciones de gestión de visitantes (control de flujos, pasarelas, límites de acceso) que reduzcan el impacto físico sin restringir el valor espiritual y cultural del sitio.
- Fomentar alianzas internacionales para transferencia de tecnología (p. ej., métodos no destructivos de diagnóstico) y financiación condicionada a capacitación local.
- Crear un archivo digital público con modelos 3D, inventario de materiales y resultados analíticos que soporte la investigación y la rendición de cuentas en conservación.
- Planificar acciones de adaptación frente al clima: mejora del drenaje, estabilización de taludes y vegetación controlada como barrera en lugar de dejarla invadir la estructura.
Conclusión
Jetavanaramaya es a la vez un testimonio de la ambición técnica y religiosa de sociedades antiguas y un caso de estudio para la práctica contemporánea del patrimonio. Su tamaño, la cifra de 93,3 millones de ladrillos, la evidencia de producción masiva y los hallazgos de reliquias y paneles dorados confirman su papel central en la historia monástica de Sri Lanka. Protegerlo exige combinar documentación digital avanzada, análisis de materiales, intervenciones de conservación compatibles y gestión sostenible del turismo, todo ello sostenido por formación local y cooperación internacional. La estupa no solo recuerda una capacidad organizativa del pasado: plantea a gestores y técnicos un reto operativo claro en la era del cambio climático y el turismo global.
Source: www.xataka.com



