China apunta a encender la primera «bombilla» de fusión: cronograma, avances y riesgos
Resumen y por qué importa
China ha fijado un objetivo ambicioso en su programa de fusión nuclear: generar electricidad a partir de un reactor de fusión a partir de 2030 y avanzar hacia una operación comercial alrededor de 2035. El anuncio, difundido por la agencia estatal Xinhua y recogido por medios tecnológicos, sitúa al proyecto BEST (Burning Plasma Experimental Superconducting Tokamak) en la punta de lanza de esa estrategia. Si se cumpliera el calendario, China podría ser el primer país en entregar energía de fusión a la red en tiempos relativamente cortos frente a otros programas internacionales.
La energía de fusión promete una fuente de electricidad con combustible abundante, emisiones mínimas en operación y residuos de vida corta en comparación con la fisión. Por ello, la posibilidad de convertir la fusión en una tecnología práctica y económica tiene implicaciones profundas para la seguridad energética, la descarbonización y la planificación industrial a gran escala.
Qué ha logrado China hasta ahora y cuál es la hoja de ruta
China opera desde hace años instalaciones experimentales como EAST (Experimental Advanced Superconducting Tokamak). Entre sus hitos señalados están una operación continua de plasma en 2021 a 70 millones de grados Celsius durante 17 minutos y registros puntuales de hasta 160 millones de grados durante 20 segundos. Investigadores chinos reportaron además la capacidad de funcionar a un 165% de la capacidad teórica del diseño sin disrupciones, un avance relevante en control del confinamiento magnético.
Sobre esa base, China puso en marcha en 2023 la construcción del BEST, un tokamak a mayor escala pensado como demostrador de «plasma ardiente» (burning plasma). El plan es completar BEST alrededor de 2027, iniciar pruebas con plasma y que los pasos exitosos en BEST sirvan para escalar hacia el reactor CFETR, diseñado para verter energía de fusión a la red.
Según Xinhua, la intención es generar electricidad de cara a 2030 y empezar a hacerlo de forma comercial hacia 2035.
El panorama internacional: comparaciones y contexto histórico
La carrera por la fusión no es exclusiva de China. Programas como ITER (proyecto internacional en Francia) representan la colaboración más grande y costosa en fusión: el presupuesto citado por diversos análisis equivale a decenas de miles de millones de euros (en torno a 24.000 millones según referencias públicas) y su calendario ha sufrido retrasos, con fases operativas pospuestas frente a las previsiones iniciales.
Paralelamente, iniciativas privadas y nacionales avanzan con diseños distintos: SPARC (asociado a un consorcio con participación del MIT y empresas), STEP en Reino Unido, JT-60SA en Japón y el T-15MD en Rusia. Algunos de estos esfuerzos optan por dispositivos más compactos o por aproximaciones tecnológicas alternativas para acelerar la llegada de una primera generación útil.
Históricamente, la fusión ha sido un objetivo científico de largo plazo: décadas de investigación han demostrado principios físicos, pero la escalada a dispositivos que produzcan energía neta, sostenida y económicamente competitiva sigue siendo el principal desafío técnico y de ingeniería.
Análisis técnico para profesionales y responsables
Para ingenieros, gestores de proyectos y responsables de política energética, las claves prácticas son varias:
- Confinamiento magnético y estabilidad del plasma: los registros de EAST sobre duración y temperatura son significativos, pero la repetibilidad, la gestión de disrupciones y la operación continua a niveles de ganancia energética alta son retos pendientes.
- Materiales y primera pared: la exposición a neutrones rápidos y calor extremo demanda materiales que resistan degradación por irradiación; el desarrollo de recubrimientos y estructuras robustas es esencial para la viabilidad económica.
- Combustible y ciclo del tritio: la fusión comercial típica basada en deuterio-tritio requiere rutas seguras y fiables para la producción y reciclado de tritio, así como sistemas de contención y seguridad radiológica adecuados.
- Integración a red y economía: incluso si se produce electricidad, su coste, disponibilidad y flexibilidad determinarán la adopción. Los responsables deben planificar sistemas híbridos, almacenamiento y mercados que puedan absorber fuentes de alta potencia y baja variabilidad operativa.
- Gestión de proyectos complejos: la experiencia con ITER muestra riesgos de sobrecostes y retrasos. Estructuras de gobernanza, gestión de riesgos y transparencia en presupuestos son decisivas para mantener hitos plausibles.
Riesgos, implicaciones y recomendaciones prácticas
Los riesgos técnicos y no técnicos son múltiples. Entre los principales se incluyen:
- Expectativas temporales excesivamente optimistas: fijar fechas públicas ambiciosas puede presionar calendarios y generar críticas si no se cumplen; una hoja de ruta realista y contingente reduce el riesgo reputacional y financiero.
- Cuellos de botella industriales y de suministro: la fabricación de imanes superconductores, sistemas criogénicos y componentes de altas prestaciones requiere cadenas de suministro especializadas y escalables.
- Financiación y coste por kilovatio: los proyectos pueden absorber grandes recursos. Garantizar evaluación económica y criterios de decisión basados en coste total de propiedad es clave para evitar inversiones con retorno incierto.
- Seguridad y regulación: aunque la fusión reduce algunos riesgos de la fisión, existen desafíos en seguridad radiológica (tritio) y residuos activados. Desarrollar marcos regulatorios claros y armonizados acelera la aceptación y reduce fricciones.
Recomendaciones accionables:
- Priorizar programas de materiales y ensayo en condiciones de neutrones altos para reducir la incertidumbre en la vida útil de componentes críticos.
- Fomentar colaboración internacional y transparencia de datos experimentales para evitar duplicación innecesaria y acelerar la validación de modelos.
- Integrar planificación de red y mercados energéticos a largo plazo para preparar la incorporación de plantas de fusión de alta potencia.
- Establecer mecanismos de gobernanza de proyectos con hitos revisables, métricas de rendimiento y gestión independiente de riesgos financieros.
Conclusión
El anuncio chino sobre una posible entrega de electricidad de fusión hacia 2030 y un horizonte comercial en torno a 2035 refleja un impulso estratégico y técnico notable. Los avances en EAST y el desarrollo de BEST son pasos relevantes, pero convertir esos logros en una industria operativa y competitiva exigirá superar retos de materiales, combustible, integración económica y gobernanza de proyectos. En la práctica, es plausible que la fusión alcance aplicaciones comerciales escaladas en las próximas décadas, pero las fechas exactas dependerán de la combinación de progreso técnico, inversión sostenida y gestión rigurosa de riesgos.
Source: www.xataka.com



