China prueba la reutilización orbital: el intento fallido de LandSpace con Zhuque-3 y sus implicaciones
Resumen del suceso
En diciembre de 2025 LandSpace, una compañía privada china fundada en 2015, lanzó el cohete Zhuque-3 con un objetivo doble: colocar una carga en órbita y probar la recuperación vertical del primer estadio para avanzar hacia la reutilización. El vehículo —el mayor lanzador comercial chino jamás volado y el primero de una empresa privada del país en intentar un aterrizaje vertical tras la misión principal— completó su fase inicial de vuelo pero no logró ejecutar el encendido final previsto a unos tres kilómetros del suelo. El primer estadio impactó en el desierto del Gobi en lugar de aterrizar de forma controlada.
Contexto y por qué importa
Durante décadas el modelo predominante en lanzamientos orbitales fue el de “usar y tirar”: vehículos diseñados para un solo vuelo que convertían el coste por kilogramo en una barrera estructural. Estudios históricos citados por agencias como la NASA sitúan los costes de lanzamiento tradicionales entre 10.000 y más de 20.000 dólares por kilo, con una media cercana a 18.500 dólares/kg. La reutilización, impulsada comercialmente por SpaceX, cambió ese paradigma: con Falcon 9 y Falcon Heavy los costes por kilo descendieron a rangos muy inferiores (estimaciones orientativas entre 3.000 y 1.500 dólares/kg), haciendo económicamente viable un aumento de frecuencia de lanzamientos y el despliegue de constelaciones a gran escala.
La entrada de actores privados como LandSpace en China responde a esa misma lógica: reducir costes operativos mediante la recuperación y reutilización de etapas, y adoptar tecnologías (como motores alimentados por oxígeno líquido y metano) que favorecen ciclos operativos más sostenibles. La prueba con Zhuque-3 representa un hito en la evolución del ecosistema espacial chino porque trae consigo una nueva tolerancia al riesgo y un enfoque de iteración pública que hasta ahora predominaba en empresas privadas occidentales.
Detalle técnico y aprendizaje operativo
Zhuque-3 siguió un perfil reconocible para quien haya seguido los desarrollos en reutilización: primer estadio con múltiples motores (diseño de nueve motores en la primera etapa), maniobra de regreso, control aerodinámico mediante superficies tipo grid fins y patas para un aterrizaje vertical. El cohete está construido en acero inoxidable y usa metano (CH4) y oxígeno líquido (LOX) como propelentes, un conjunto que ha ganado tracción por su compatibilidad con múltiples reinicios de motores y por ventajas térmicas y de mantenimiento.
“Se trataba de una prueba de reutilización, no de una misión operativa completa.”
Desde un punto de vista de ingeniería, las áreas clave donde se concentran los riesgos en un ensayo así son:
- Relight de motores en descenso: exigir reinicios fiables en condiciones de alta vibración y temperatura.
- Control guiado y navegación terminal: ejecutar una secuencia de frenado precisa que reduzca la velocidad vertical y lateral suficiente para un touchdown seguro.
- Integridad estructural y aerodinámica: grid fins y materiales deben soportar cargas térmicas y dinámicas en cada fase del retorno.
- Operaciones de recuperación y seguridad en zona de caída: coordinación de zonas dedicadas (en este caso en el Gobi) para minimizar riesgos a terceros y permitir análisis post-impacto.
Análisis para profesionales del sector
El intento fallido de Zhuque-3 debe leerse, para ingenieros y gestores, como un dato de la curva de aprendizaje inevitable en proyectos de reutilización. Tres puntos de análisis relevantes:
- Iteración pública frente a “éxito a la primera”: la estrategia de experimentar en vuelos reales, aceptar fallos visibles y documentarlos es una forma acelerada de acumular datos operacionales fundamentales para iterar en diseño y procedimientos de recuperación.
- Elección de materiales y propelentes: el acero inoxidable y el metano ofrecen ventajas para escalabilidad y tolerancia térmica, pero imponen compromisos de masa y refrigeración distintos a los de los diseños tradicionales en aluminio y RP-1 (queroseno).
- Dependencia de motores multifásicos: los sistemas con múltiples motores en una primera etapa facilitan redundancia y control diferencial, pero complejizan la gestión de fallos y los requisitos de sincronización en los relights.
Para equipos de I+D y operaciones, las lecciones prácticas incluyen priorizar pruebas de relight en banco con condiciones de vuelo representativas, robustecer el software de guiado para fases terminales y diseñar planes de telemetría y recuperación de datos que permitan diagnósticos rápidos tras un impacto o pérdida del propulsor.
Comparables y tendencias del mercado
En el mundo comercial la reutilización ya demostró cambiar la economía del acceso espacial: SpaceX estableció un precedente operativo con Falcon 9 y Falcon Heavy que redujo precios y habilitó mayores tasas de lanzamiento. La transición ahora se observa en varios frentes:
- Adopción de arquitecturas reutilizables por nuevos actores privados.
- Interés por propelentes como metano por su menor tendencia a formar hollín y por facilitar reinicios múltiples.
- Competencia por desplegar constelaciones masivas que requieren lanzadores de bajo coste por unidad.
En China, donde la industria espacial historically estuvo dominada por empresas estatales reacias a publicar fracasos, la aparición de operadores privados introduce una dinámica de experimentación más agresiva que puede acelerar innovación, aunque también plantea retos regulatorios y de seguridad pública.
Riesgos, implicaciones y recomendaciones
El intento de LandSpace expone varios riesgos y consideraciones estratégicas:
- Riesgo operativo y reputacional: los fallos visibles pueden afectar la confianza de clientes e inversores; gestionarlos requiere comunicación clara, transparencia técnica y una hoja de ruta de mitigación.
- Seguridad y normas de espacio aéreo/terrestre: la recuperación de etapas exige marcos regulatorios que definan áreas de descenso, procedimientos de emergencia y responsabilidad en caso de daños.
- Basura espacial y mitigación: aunque la prueba se centró en la primera etapa, la generalización de reutilización exige prácticas de diseño para minimizar fragmentación y restos peligrosos.
Recomendaciones accionables:
- Para empresas: institucionalizar ciclos de prueba incremental con bancos de ensayo que reproduzcan fases críticas (relight, guiado terminal) y establecer métricas públicas de progreso para mantener la confianza.
- Para reguladores: desarrollar marcos claros de autorización para pruebas de recuperación, incluidas zonas designadas y protocolos de seguridad, y exigir informes técnicos post-evento que alimenten aprendizaje sectorial.
- Para inversores y clientes: exigir criterios de tolerancia al riesgo y planes de respaldo (rideshare, manifestación redundante) cuando contraten lanzamientos con programas experimentales.
Conclusión
El intento de LandSpace con Zhuque-3 marca un punto de inflexión en el ecosistema espacial chino: es la manifestación práctica de un cambio de cultura hacia la experimentación y la reutilización, a la vez que recuerda que la ruta hacia operaciones reutilizables es iterativa y cargada de complejidad técnica. El impacto económico potencial —reducción de costes por kilo y mayor frecuencia de lanzamientos— es real, pero depende de la capacidad de los equipos para dominar reinicios de motores, guiado terminal y procedimientos de recuperación seguros y repetibles. La lección principal para profesionales y reguladores es que avanzar rápido exige sistemas de prueba rigurosos, transparencia técnica y marcos regulatorios que permitan innovar sin comprometer la seguridad pública.
Source: www.xataka.com



